Un huevo a la semana podría reducir el riesgo de Alzheimer

Escribe: Zena le Roux
El Doctor Dale Bredesen, neurólogo que ha tratado a miles de pacientes con deterioro cognitivo, explicó a The Epoch Times que la nutrición está emergiendo como un factor clave tanto para prevenir la enfermedad de Alzheimer como para ralentizar su progresión.
Una parte de su enfoque podría sorprenderle: el humilde huevo. Numerosos estudios han demostrado el efecto del huevo en la enfermedad de Alzheimer.
Por qué los huevos son importantes
Un estudio publicado en The Journal of Nutrition reveló que consumir más de un huevo por semana se asocia con un riesgo del 47% menor de desarrollar Alzheimer, en comparación con consumir huevos menos de una vez al mes o no consumirlos en absoluto. El consumo de huevos también se ha relacionado con un mejor desempeño en pruebas que miden las áreas cerebrales implicadas en la planificación, la concentración y la toma de decisiones.
“La relación es biológicamente plausible”, declaró Chantelle van der Merwe, dietista titulada, a The Epoch Times. Los huevos aportan varios nutrientes esenciales para el cerebro. Uno de los más importantes es la colina. “La colina es el precursor de la acetilcolina, que es el neurotransmisor más importante para la memoria”, explicó el Doctor Bredesen.
Los huevos también contienen antioxidantes como la luteína, que protegen las células cerebrales del daño, y ácidos grasos omega-3, que ayudan a mantener la estructura cerebral y regulan la inflamación.
También hay evidencia de que las personas con enfermedad de Alzheimer presentan una deficiencia tanto de colina como de DHA, un tipo de ácido graso omega-3, en el cerebro. Los huevos son uno de los pocos alimentos que contienen ambos, y se ha demostrado que estos dos nutrientes funcionan mejor juntos que por separado.
La brecha de colina
Alrededor del 39 % de la reducción del riesgo de Alzheimer asociada al consumo de huevos se explica únicamente por la colina, lo que la convierte en un nutriente importante que merece un análisis más detallado.
La mayoría de las personas que siguen una dieta occidental estándar no alcanzan la ingesta diaria recomendada de colina. Esta es de aproximadamente 425 mg al día para las mujeres y 550 mg al día para los hombres. Un huevo contiene alrededor de 150 mg de colina, lo que lo convierte en una de las fuentes dietéticas más concentradas.
La colina no solo ayuda a producir neurotransmisores. Ayuda a mantener la integridad estructural de las membranas de las células cerebrales y contribuye a la formación de mielina, la capa protectora que recubre las fibras nerviosas. Además, influye en la activación y desactivación de los genes relacionados con la memoria, el aprendizaje y el pensamiento, afectando así la función cerebral a largo plazo.
En resumen, la colina interviene en casi todos los aspectos de cómo se construyen, mantienen y comunican las células cerebrales, afirmó van der Merwe.
El cuerpo solo puede producir pequeñas cantidades de colina y ácidos grasos omega-3 por sí mismo, lo que significa que la mayor parte de lo que el cerebro necesita debe provenir de la dieta. Las yemas de huevo son una de las fuentes dietéticas más ricas en colina, junto con la carne, el pollo, el pescado y los lácteos, mientras que los alimentos de origen vegetal también contienen cantidades menores.
El panorama completo
El Doctor Bredesen sitúa los huevos dentro de un marco nutricional más amplio. Señala que el síndrome metabólico es uno de los factores que contribuyen comúnmente a la enfermedad de Alzheimer.
“Hay 100 millones de estadounidenses con síndrome metabólico, y esto está directamente relacionado con la nutrición”, dijo Bredesen. “A menudo se debe al estilo de vida estadounidense típico, que incluye una dieta rica en carbohidratos y proinflamatoria, sedentarismo y estrés”.
En su práctica clínica, ha observado que los pacientes que adoptan una dieta nutritiva —rica en vegetales y ligeramente cetogénica— tienden a mejorar de forma más rápida y completa. Los huevos se adaptan perfectamente a este enfoque: son ricos en nutrientes, fáciles de preparar y prácticos para que los adultos mayores los consuman con regularidad.
“Una nutrición óptima es importante tanto para la prevención como para el tratamiento óptimo de los pacientes con deterioro cognitivo”, dijo Bredesen.
Horneado salado que estimula la función cerebral
Una receta que van der Merwe suele compartir con sus pacientes para aumentar su ingesta de colina es el pastel salado de calabacita con queso cottage y jitomates deshidratados.
Además de los beneficios cognitivos de los huevos, la calabacita proporciona carbohidratos de liberación lenta, lo que ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre y a mantener una energía cognitiva constante, en lugar de los picos y caídas asociados con los carbohidratos refinados.
El queso cottage aporta proteínas, suministrando los aminoácidos necesarios para la producción de neurotransmisores. El ajo y la cebolla contribuyen con compuestos de azufre que ayudan a reducir el estrés oxidativo, relevante para el envejecimiento cerebral. Hierbas como el orégano y la albahaca aportan polifenoles, que poseen propiedades neuroprotectoras.
Receta: Pastel salado de calabacita con queso cottage y jitomates deshidratados
Tiempo de preparación: 40 minutos
Tiempo de cocción: de 25 a 30 minutos
Tiempo de reposo: 10 minutos
Porciones: 4 a 6
Ingredientes:
– De 4 a 5 calabacitas, cortadas por la mitad y sin semillas
– 1 cebolla pequeña, finamente picada
– 1 diente de ajo, machacado
– 1/4 taza de jitomates deshidratados picados
– 1 taza de queso cottage
– 5 huevos enteros
– 1 cucharadita de orégano seco
– 1 cucharadita de albahaca seca
– 1/2 cucharadita de pimentón ahumado
– Sal y pimienta negra al gusto.
Instrucciones:
Hervir o cocer al vapor la calabacita hasta que esté blanda (unos 20 a 25 minutos). Retirar la pulpa y machacar ligeramente, conservando algo de textura.
Saltear ligeramente la cebolla y el ajo, luego añadir los jitomates deshidratados y cocinar brevemente para que suelten su aroma.
En un tazón grande, combine el puré de calabaza, la mezcla salteada, el queso cottage, los huevos, las hierbas, las especias y cualquier ingrediente adicional opcional. Mezclar bien. La mezcla debe quedar espesa, pero fácil de servir con cuchara.
Verter la mezcla en un molde para hornear y cocer a 350 °F (180 °C) durante 25 a 30 minutos, hasta que esté firme en el centro y ligeramente dorada por encima.
Dejar reposar de 5 a 10 minutos antes de cortarlo, ya que esto ayuda a mantener su forma.
Sirva con una ensalada sencilla de pepino y jitomate, y opcionalmente puede añadir pollo o pescado a la parrilla para obtener proteínas adicionales o un aporte extra de omega-3.


En la comodidad de su hogar reciba los servicios más indispensables para su salud: Inyectología, Canalización, Toma de tensión, Retiro de puntos, Enemas, Curaciones, Toma de laboratorio clínico, Glucometría, Lavado de oído, Suero, Cambio de sondas




