Escribe: Gabriela Moreno*.-
¿Qué tanto sabe Laura Sarabia sobre actos delictivos y comprometedores del presidente Petro? Sarabia acumula tres años de constantes vueltas en la ruleta de poder de Petro.
El nombramiento de Laura Sarabia en el ministerio de Relaciones Exteriores –en reemplazo de Luis Gilberto Murillo– confirma la influencia de la abogada novata en las decisiones del jefe de Estado, considerando la falta de un historial de desempeño en algún servicio o misión fuera de las fronteras de Colombia.
La cara que representará al “gobierno” del colombiano Gustavo Petro en el exterior será, en pocos días, el de la inexperiencia diplomática combinada con lealtad sumisa. A partir del 1 de febrero, Laura Sarabia, su mano derecha, asumirá el cargo de canciller. Así lo dispuso el mandatario, a pesar de que a ella se le vinculó con actos de corrupción y, además, fue protagonista de un escándalo de escuchas telefónicas ilegales en contra de su exniñera, Marelbys Meza, por el extravío de un maletín con dinero en su vivienda.
El nombramiento de Sarabia en el ministerio de Relaciones Exteriores –en reemplazo de Luis Gilberto Murillo– confirma la influencia de la abogada novata en las decisiones del jefe de Estado, considerando la falta de un historial de desempeño en algún servicio o misión fuera de las fronteras de Colombia, según publicó El Tiempo.
“Esta designación transgrede principios fundamentales de la transparencia, el mérito y el profesionalismo que suponen el ejercicio y liderazgo de la política exterior del país y representa un agravio a los principios y el sentido de la carrera diplomática y consular”, manifestaron ya los sindicatos de la Cancillería, quienes dirigieron una carta a Petro. Probablemente, el presidente arrugará el papel.
¿Cómo Laura Sarabia pasó a ser la mujer más poderosa del “gobierno” de Petro?
La realidad es que la nueva canciller Laura Sarabia está en el tope de quienes se mantienen leales a Gustavo Petro, en medio de su caótica administración. Además, es la más cercana desde su llegada al Ejecutivo, al punto de ser conocida como la número dos en el “gobierno” del exguerrillero colombiano.
El acercamiento que tuvo Sarabia al mandatario nacional inició en la carrera presidencial de 2022. Para entonces, ejercía como asesora de Armando Benedetti, el jefe de campaña. Desde allí Petro la reclutó y, posteriormente, nombró a Benedetti embajador de Colombia en Caracas.
Sarabia, en cambio, fue nombrada como jefe de gabinete, cargo que más tarde fue reformado y pasó a ser oficialmente llamado jefe de Despacho Presidencial. A Benedetti le molestó la deferencia y el triángulo de fraternidad cayó en caos, una situación que no ha cambiado.
Ahora, la cercanía de Petro con Sarabia levanta suspicacias, principalmente cuando tienen diferencias marcadas en puntos álgidos a tratar en el “gobierno” colombiano. Ella es crítica con el chavismo, por ejemplo. De hecho, el diario El País informó que, como una de las personas más cercanas a Petro, intentó convencer al presidente de postergar el envío de un embajador a Caracas para participar en la autoproclamación de Nicolás Maduro. Sin embargo, su recomendación no escaló.
Cabe destacar que su sugerencia de abstenerse a ser partícipes de la juramentación fraudulenta en Venezuela no se superpone al propósito último de la nación cafetalera, el cual radica en evitar conflictos con el país vecino, de modo que no se perjudique el comercio binacional. Al contrario, Sarabia prefiere apostar por mantener activos los pasos fronterizos, los consulados y las embajadas. Allí sí coincide con el mandatario.
Con esta designación, Sarabia también recibe la responsabilidad de estrechar relaciones con el gobierno del republicano Donald Trump en Estados Unidos. Se preparó para esta nueva etapa en materia diplomática y visitó Washington la semana pasada para concretar su primer acercamiento a la Casa Blanca, siendo ahora la máxima responsable de las relaciones exteriores de Petro.
En la ruleta del poder
Tres años de constantes vueltas en la ruleta de poder de Petro acumula Sarabia antes de ser nombrada canciller. Si bien “Laurita” –como la llaman en el “gobierno”– dimitió de su cargo como jefe de gabinete en 2023, un año después de tomarlo, tras ser relacionada con la aplicación del polígrafo a su empleada doméstica, ha permanecido en cargos de alta gerencia.
Nada quebranta la confianza de Petro en ella. Ni siquiera el resultado de la investigación judicial de las escuchas que dejó a dos miembros de seguridad de la Presidencia multados, inhabilitados para ejercer cargos públicos y sentenciados a diez años de cárcel. También hubo un funcionario que optó por suicidarse, en medio de las pesquisas.
Sarabia sorteó el proceso con su baja, a cambio, Petro la reubicó al frente del Departamento de Prosperidad Social (DPS) y posteriormente, del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), en el cual enfrenta la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).
El presidente es su defensor acérrimo. ¿Por qué? ¿Es compañerismo o el pago por su silencio o lealtad? Las interrogantes surgen ante los frecuentes amparos públicos que ejerce el mandatario. Sólo en junio del año pasado acusó a los medios de su hospitalización por depresión, cuando, el ingreso a una clínica en Bogotá ocurrió después de la filtración de un informe militar que señalaba a su hermano, Andrés Sarabia, de enriquecimiento por cobrar comisiones a cambio de asignar puestos gubernamentales y mediar en la obtención de contratos públicos.
* Gabriela Moreno, Periodista venezolana residenciada en Chile. Egresada de la Universidad del Zulia. Experiencia como editora y productora de contenidos para medios impresos y digitales con énfasis en las fuentes de política e internacional.
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