Escribe: José Gregorio Martínez*.-
Solo un mediocre comunista le diría no a la Inteligencia Artificial. Para el presidente de Colombia, Gustavo Petro, hace falta llevar el control estatal al ámbito de un gobierno global, según dijo en la Cumbre Mundial de Gobiernos 2025, que se celebra en Dubái, Emiratos Árabes Unidos.
El presidente de Colombia propuso un mayor control estatal a escala global, impuestos mundiales y una reforma profunda a todo el sistema financiero con la excusa de salvar al planeta de la “catástrofe” que traerá la inteligencia artificial bajo un sistema de libre mercado.
Sin sorpresas, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, abogó por una mayor intervención estatal pero ahora en el ámbito de la inteligencia artificial (IA) desde la Cumbre Mundial de Gobiernos 2025, que se celebra en Dubái, Emiratos Árabes Unidos. Para el mandatario colombiano no es suficiente con la interferencia de los Estados en cada nación. Con la excusa de su extremista agenda verde, ahora propone un delirante gobierno mundial con regulaciones e impuestos mundiales para –según él– salvar el planeta de la “catástrofe” que supondrán los últimos avances tecnológicos bajo el sistema capitalista cuando no ha logrado desarticular en su país a la narcoguerrilla del Ejército de Liberación Nacional (eln), que en campaña prometió acabar en tres meses, y faltando un año y medio para el final del mandato, su utópica “paz total” sigue siendo una asignatura pendiente.
Haciendo recordar al “gran hermano” de la obra 1984, del escritor británico George Orwell, o incluso más preocupante aún, a la máxima de “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado” del dictador italiano Benito Mussolini, padre del fascismo que tanto cita Gustavo Petro para señalar a sus adversarios, el jefe de Estado colombiano consideró “indispensable” crear “un poder público mundial, global, multilateral, en el sentido de que admita la diversidad de las civilizaciones”.
El caos de la IA: la nueva excusa de la izquierda
Para el presidente de Colombia hace falta llevar el control estatal a otro nivel, el de un gobierno mundial. “Ya el sujeto de la regulación para la existencia de la vida en el planeta y para la existencia pacífica de la humanidad y su desarrollo deja de ser un gobierno en sí mismo”. Alegando que “la inteligencia artificial provoca un colapso social mundial si hay una regulación libre de mercado”, Petro asegura que “el concepto nación, que nació hace unos siglos” habría llegado al punto en el que “empieza a dejar de tener sentido”.
El “caos” de la inteligencia artificial es ahora la nueva excusa de la izquierda internacional que Gustavo Petro ha pretendido –sin éxito– liderar para mantener el control estatal sobre los ciudadanos. El mandatario colombiano justifica la necesidad de “saltar de nación hacia un concepto mayor” porque –a su juicio– “los gobiernos se quedan cortos”.
Regulación mundial
Si bien el rápido desarrollo de la inteligencia artificial ha supuesto varios retos –tal como lo fueron en el pasado avances como el automóvil, la televisión o el internet– es de conocimiento público que ya se ha venido trabajando en legislaciones locales y protocolos independientes para impedir que la tecnología se salga del control humano. Sin embargo, para Petro no es suficiente. Su intención es aprovechar la posible preocupación para elevar el control estatal a un ámbito mundial.
“La humanidad como sujeto político implica que la nube donde se ha condensado y acumulado digitalmente el pensamiento humano, y seguirá creciendo por esa vía, tiene que tener no una regulación privada, como hoy la tiene, no una regulación nacional, como intenta hacerse, sino una regulación pública mundial para que no provoque la catástrofe económica y social que implica producir muchas más mercancías, pero sacar centenares de millones de trabajadores que las dejarán de comprar, es decir, una crisis de sobreproducción y de abuso de la utilización de la naturaleza inmensa”.
Impuestos mundiales
El uso de un recurso como el agua por parte de la inteligencia artificial ha servido a Petro para fusionar su agenda verde con su retórica anticapitalista en un mismo discurso. “La crisis climática tampoco se puede contener desde el mercado, ya lo hemos visto bajo la lógica del capital”. Con este mismo argumento hizo referencia a la migración a países desarrollados alegando que los éxodos masivos ocurren solo por la necesidad de búsqueda de agua y guardando un cómplice silencio frente a la realidad que lleva al exilio a millones de personas que huyen en busca de un mejor futuro lejos de regímenes autoritarios como los de Cuba, Nicaragua y Venezuela.
El ataque al sistema capitalista enmarcado dentro de una supuesta defensa ambiental también sirvió al presidente colombiano para lanzar una propuesta aún más delirante: “Un plan Marshall de inversiones que implica incluso la reforma bastante profunda del sistema financiero mundial, acabar con las tasas de interés diferenciadas que golpean al tercer mundo, permitir derechos de emisión de giro, colocar quizás impuestos mundiales a la nube o a la contaminación por CO2, que puedan generar una masa de inversiones hacia las energías limpias masivas, hacia lo que hoy denominamos una economía descarbonizada”.
* José Gregorio Martínez, Periodista venezolano dedicado a las fuentes de Política y Economía. Editor jefe de PanAm Post. Experiencia previa en medios como NTN24, El Mundo Economía & Negocios, Diario La Verdad y Globovisión.
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