Escribe: Javier Nieves Brizuela*.-
Para frenar el proyecto socialista de Petro, para Javier Nieves Brizuela es necesario confrontarlo con una plataforma liberal real. (Archivo PanAm Post).
Las reformas socialistas del presidente colombiano deben ser enfrentadas valientemente con proyectos de reformas capitalistas liberales.
Colombia está hecha un caos como consecuencia de las políticas públicas socialistas del gobierno del presidente Gustavo Petro (fracaso de la Paz Total, violencia guerrillera, inflación, deterioro fiscal, baja inversión, pobreza, etc.). Y, sin embargo, el presidente ha tomado la iniciativa de convocar una consulta popular pro-reformas.
El pretexto para solicitar la consulta fue el hundimiento, en el Congreso, de su proyecto de Reforma de Salud y, casi seguro, el hundimiento de cualquier otra Reforma que proponga; el presidente cree que con una acción de democracia directa puede saltarse la norma que consagra al Congreso como la institución que aprueba o desaprueba los proyectos de Reforma del Ejecutivo.
Pero, ¿qué tan exitosa podría ser esa consulta? Las últimas Elecciones Territoriales, del 29 de octubre de 2023, constituyeron un duro revés para el Pacto Histórico del presidente Petro; venía de ganar las elecciones presidenciales de 2022, pero su gobierno ya era un pésimo gobierno y su expansión política territorial sufrió un freno (ganó sólo 2 de 32 gobernaciones, perdiendo en Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cali; y sólo 32 Alcaldías, de 832 disputadas).
En aquel entonces, muchos opinadores escribieron en los medios “Se acabó el petrismo en Colombia”. Los liberales clásicos les advertimos a los antipetristas que estaban equivocados, porque la derrota electoral que el petrismo estaba sufriendo había sido inducida por sus malas ideas convertidas en políticas públicas y que habían dado como resultado un empeoramiento en las condiciones materiales de vida del pueblo colombiano.
Lo dijimos entonces y lo repetimos ahora: Las malas ideas de un mal gobierno no se acaban sólo porque pierda unas elecciones; la gente se decepciona y simplemente vota en contra. Las malas ideas de un mal gobierno se acaban sólo cuando son sustituidas por las buenas ideas; entonces la gente no vota en contra de un gobierno malo (como ocurrió en octubre de 2023), sino a favor de las buenas ideas que reemplacen las ideas malas del mal gobierno. Esto es lo que se conoce como el “voto positivo”.
Pero el voto positivo no cae del cielo; se trata de un voto de calidad cuya posibilidad de materializarse dependerá de aquellos liderazgos que hagan una buena oposición política. Lamentablemente, no toda oposición es buena; hay oposiciones políticas tan pésimas como los malos gobiernos. Lo que América Latina nos enseña con la Ley del Péndulo (malos gobiernos sustituidos por otros malos gobiernos que luego son reemplazados por los mismo malos gobiernos que antes habían sido desplazados, etc.), es que la tarea de una oposición eficaz radica en oponer sus ideas buenas a las ideas malas del mal gobierno.
El pésimo gobierno del presidente Petro no ha tenido una buena oposición política. Lleva dos años y siete meses hundiendo a Colombia y, sin embargo, se atreve a tomar la iniciativa de convocar una Consulta popular que imponga por la fuerza las Reformas que el Congreso le ha negado. Este atrevimiento petrista ocurre porque ha tenido una oposición errática que se ha conformado con marchas y estridencia de consignas vacías. Veamos un ejemplo.
Gustavo Petro ganó las presidenciales de 2022 favorecido por la mayor minoría: de 39 millones de colombianos habilitados para votar, él recibió 11.3 millones de votos, Rodolfo Hernández recibió 10.6 millones, pero se abstuvieron de votar 17.1 millones de ciudadanos. Para este enorme segmento de abstencionistas, ninguna de las dos opciones le presentó una propuesta que los movilizara a votar.
Pero, desde el primer día, el presidente Petro puso en marcha su Programa: El Plan Nacional de Desarrollo. En este mamotreto de 834 páginas pueden leerse dos fragmentos que constituyen la idea central de todo el Plan de Petro. “El Estado tiene que llevar sobre sus hombros los riesgos que, por su naturaleza, no pueden ser asumidos por las empresas privadas” P. 31. “…es necesario reconocer, de entrada, que el tamaño del Estado colombiano es muy pequeño. Y que la Inversión Pública tiene que aumentar, de tal forma que efectivamente se puede ejercer un liderazgo” P. 32.
Petro, el crítico permanente de “la élite política colombiana de derecha”, llama a aumentar el tamaño del Estado porque, a juicio suyo, “es muy pequeño”. Curiosamente, en las últimas tres décadas, esa misma élite política colombiana ha predicado la necesidad de achicar el Estado, porque se atribuye a su enorme tamaño gran parte de los males que padece toda la nación; principalmente el atinente al excesivo gasto público. Pero, a diferencia de Petro, cuando la clase política tradicional de Colombia ha tenido poder, no ha sido coherente con su planteamiento de achicar el Estado; en cambio Petro no ha perdido ni un segundo para tratar de agrandarlo.
Lo primero que hizo Petro apenas se juramentó fue impulsar su nefasta, Reforma Tributaria, porque allí podría encontrar los recursos para aumentar la inversión pública que, a su vez, aumentara el tamaño del Estado. No sólo encontró suficientes aliados dentro de la “elite política colombiana de derecha”; es que no encontró quién le opusiera, a su proyecto socialista, un proyecto de reforma tributaria en los términos de derecha capitalista y liberal. Lo mismo puede decirse respecto al resto de las reformas socialistas de Petro (salud y pensiones, por ejemplo): los líderes políticos que se le oponen no le han presentado a los colombianos las contrapropuestas de reformas que contengan la visión correcta, capitalista, que garantice un impulso al empleo, buenos salarios, ahorro y calidad de vida.
Las reformas socialistas deben ser enfrentadas valientemente con proyectos de reformas capitalistas liberales: Gobierno limitado, desregulación absoluta de la economía, privatización total, mercados libres abiertos a la competencia, que incluyan educación, salud y pensiones, participación accionaria de los trabajadores en las empresas y creación de nuevos capitales.
Esta iniciativa opositora puede derrotar las intenciones petristas, quemar sus alas de cera (Ícaro), e impedir el absurdo resurgimiento de un ave Fénix que resucita del desastre de sus políticas socialistas sólo para volver a repetirlas.
* Javier Nieves Brizuela, Partido Liberal Clásico de Venezuela, Miembro de la Alianza Liberal Clásica de la Américas.
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