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Pactos de Noboa incomodan a Petro

Escribe: Gabriela Moreno*

La acusación que hizo el presidente de Colombia, Gustavo Petro, sobre un bombardeo extranjero en la frontera sur se cayó rápido. Su homólogo de Ecuador, Daniel Noboa, tachó de “falsas” estas afirmaciones. Al respecto, recalcó que los ataques de sus fuerzas de seguridad son contra “estructuras narcoterroristas en territorio ecuatoriano, que el gobierno de Petro deja pasearse por la zona”.

Este nuevo episodio de cruces entre Petro y Noboa es otro capítulo que aporta mayor tensión a su espinosa relación y distintos enfoques para tratar el narcotráfico en los países que dirigen. Por un lado, el señalamiento de Petro de injerencia refleja la resistencia del exguerrillero del M-19 a la presencia de la inteligencia de Estados Unidos en la frontera ecuatoriana y el rechazo a los procedimientos en la provincia de Esmeraldas, al norte de Ecuador, que limita con el departamento de Nariño, al sur de Colombia.

En el lugar, el Comando Sur de EE.UU. aporta colaboración estratégica que permite ubicar los asentamientos del crimen organizado dedicados a la minería ilegal y fabricación de lanchas rápidas, semisumergibles, acopio de armamento y droga. Esa cooperación facilita a la inteligencia naval, militar y policial actuaciones con menor margen de error. Todo lo que ahí sucede tiene el respaldo de la inteligencia de EE.UU., publica La Hora. 

A Petro le incomodan esas alianzas que lo sitúan en una posición marginal frente a sus vecinos. La mejor señal es que la acusación de un bombardeo a Colombia también coincide con el anuncio de la

instalación de una oficina permanente del Buró Federal de Investigaciones estadounidense (FBI, por sus siglas en inglés) en Ecuador para profundizar la coordinación operativa, intercambiar información y fortalecer capacidades institucionales. La dependencia se vinculará con una unidad especializada dentro de la Policía Nacional.

¿El fin? Frenar el tráfico internacional de drogas hacia mercados de Norteamérica y Europa, una política que Petro cuestiona, por considerarla un mecanismo de control de Washington en la región. Reavivar la pugna a cinco meses de dejar la Casa de Nariño muestra que su reunión con Donald Trump el mes pasado sólo fue un trámite. De lo contrario, apoyaría los controles, las intervenciones y allanamientos que Noboa despliega con 75.000 funcionarios de la mano de EE.UU.

Estrategia política

La apuesta de Petro por el desencuentro, en sus últimos días en el poder, lo evidencia con la advertencia de mostrar “una bomba tirada desde un avión”, que ratifica “un poco” su sospecha de bombardeos desde Ecuador que no son de grupos armados. Con ello no solo deja a un lado la mediación entre Ecuador y Colombia comprometida con Trump, sino que la complica.

Esmeralda, el punto de inflexión

Esmeralda es el límite que refuta Petro, aunque no lo menciona. En la zona están identificados los negocios de cuatro organizaciones criminales, dos de ellas ecuatorianas conocidas como “Los Tiguerones” y “Los Lobos” y dos colombianas que responden al nombre de Influencia del Frente Oliver Sinisterra e Influencia del Frente Iván Ríos. También hay indicios de la presencia de Los Chechenos (disidencia del Frente Iván Ríos).

Todos se dedican a la minería ilegal en al menos 60 zonas mientras que el contrabando de droga, de mercaderías y combustible se realiza a través de 14 pasos no habilitados. El que se encuentra en la Reserva Ecológica Manglares Cayapas-Mataje es el más utilizado.

Noboa plantea erradicar las estructuras. De hecho, la alianza con Estados Unidos ya arroja resultados positivos en los primeros días del toque de queda decretado en cuatro provincias. Hasta ahora se han registrado 112 detenidos, entre ellos, Bryan Macías, alias ‘La Perris’, cabecilla de Los Tiguerones.

En el caso de la intervención en Esmeraldas, de enero hasta la fecha se contabilizan 34 armas decomisadas, que equivalen a la mitad de lo logrado en 2025, la droga incautada asciende a 1,2 toneladas de cocaína mientras que el total del año pasado cerró con 11 kilogramos.

A la lista se agrega la captura de un semisumergible y el hallazgo de 20.000 galones de gasolina que apuntan a superar los 90.000 del año pasado. En el caso de los campamentos ilegales, pasaron de tres intervenidos en 2025 a más de 25.

Noboa apuesta a mantener el ritmo. El plan es incrementar las operaciones militares de 2025 que cerraron en 7.400 a 10.000 operaciones para elevar un 30% el combate contra la delincuencia. Los datos compartidos con la inteligencia de Washington son claves, de hecho, en el transcurso de 2026 reporta 2.300 procedimientos concretados.

* Gabriela Moreno, Periodista venezolana residenciada en Chile. Egresada de la Universidad del Zulia. Experiencia como editora y productora de contenidos para medios impresos y digitales con énfasis en las fuentes de política e internacional. 

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