Escribe: Luis Hernando Granada C.*.-
Para nadie –ni en Colombia ni en el mundo–, es un secreto que gran parte del país, con la complicidad de un “presidente” narco guerrillero, se encuentra en llamas o en plena guerra con la complicidad del primer mandatario.
Y la verdad, es que muchos se preguntan –con justa razón y lógica elemental–, porqué este problema persiste y se aumenta a través de los años. La respuesta es sencilla: Los narcos terroristas siempre han contado con el apoyo y la complicidad de algunos gobernantes, principalmente de los de la izquierda comunista.
En el caso del conflicto en el Catatumbo, esto estaba anunciado. De hecho, años atrás lo consigné en mi libro “La gran farsa de la izquierda”, en el cual también sostenía, que las pretensiones del eln eran y son, que el “gobierno petrista” –como secuas y aliado de los guerrilleros–, les conceda 25 curules, mientras que el Clan del golfo reclamaría ocho sillas en el Congreso.
De esto la prensa no habla nada porque la mayoría de medios están “enmermelados”. ¿De dónde acá tanta pauta publicitaria para los grandes medios incluso con publicidad engañosa, porque la única realidad, la que siente el ciudadano de a pie es la crisis a todo nivel?
En más de dos años de “gobierno”, el psicópata no ha dado la más mínima muestra de “vocación de servicio”. Por el contrario, reprime al pueblo con más impuestos, con más masacres, con más secuestros y extorsiones, con más expropiaciones, e incluso con más cultivos de coca.
De acuerdo a un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Colombia aumentó el año pasado la producción de coca, alcanzando una cifra récord: 253.000 hectáreas, lo suficiente para producir más de 2.600 toneladas de cocaína, que, en la práctica, –dólar más, dólar menos–, le genera a los narcos guerrilleros, la no despreciable suma de 14.000 millones de dólares anuales.
Por eso –al igual que muchos colombianos de bien–, puedo afirmar que el caos o guerra en el Catatumbo, es algo que como decía el Chapulín Colorado, estaba planeado con movimientos “fríamente calculados”.
Colombia, según Daniel Mejía, profesor de economía en Bogotá, que ha investigado sobre drogas y delincuencia, así lo sostuvo y sus palabras no están lejos de la realidad.
El “truco” de la “conmoción interior” da sus resultados: Se declara y se decreta so pretexto de “ayudar a las víctimas” de un gobierno nefasto y criminal, porque el psicópata crea la situación, el problema o la guerra que hoy se vive en Colomba. Y lo crea con su ineptitud; lo crea negándose a enviar las tropas suficientes; lo crea con su negativa de fumigar los cultivos de coca; lo crea con la expropiación de las propiedades de los campesinos que hoy son desplazados a sangre y fuego, para luego entregarles esas mismas propiedades a los delincuentes aliados de su nefasto “gobierno”.
Todo “fríamente calculado”; todo criminalmente planeado y orquestado; todo porque a los comunistas, socialistas o progresistas no les interesa el bien común sino sus riquezas personales; y todo, finalmente, porque Petro no es más que un genocida que alimenta su ego con la sangre del pueblo y las riquezas de Colombia.
Lamentablemente, estamos muy lejos de poder recuperar el orden, y más lejos aún, de establecer la libertad y la Democracia. Y lo más grave es que el pueblo sigue pagando las consecuencias; sigue aceptando más impuestos, más inseguridad, más agresiones. Es como si en el país no hubiera un buen grupo de abogados y legisladores honestos que haga valer la Constitución.
El psicópata llegó al poder de manera irregular, con bolsas repletas de dinero a bordo, con votos de difuntos y de jóvenes que no habían ni siquiera reclamado la cédula, con la compra irregular de votos y conciencias; así llegó el psicópata al poder porque argumentos no tiene, ni cuenta con una planificación constructiva tampoco. Sus desmanes, su ineptitud, su capacidad para el despilfarro del erario público, ya había quedado ampliamente demostrado y comprobado por su paso como alcalde de Bogotá.
Muchos lo sabíamos, pero con su populismo, inoculó la mente frágil de los jóvenes a los cuales les gusta todo gratis, tal como el psicópata lo prometió con su frase macabra de “Rancia” Márquez: “Vamos a vivir sabroso”, o “Vamos a experimentar el cambio”. Y el cambio llegó, pero la palanca la metió en reversa y Colombia está siendo saqueada.
Lo más triste –ya para rematar–, es que el psicópata seguirá avanzando con sus criminales acciones. Él es un títere de la mafia transnacional comunista/socialista y su compromiso es entregarle el país a esta mafia.
Por eso sigue conformando sus “colectivos petristas”, los que estarán integrados por los vándalos de la “primera línea”, las “guardias indígenas”, los sindicalistas, miles de parásitos en el “gobierno” que fingen ser funcionarios públicos, y desde luego, con los narcos terroristas del eln, las farc, el clan del golfo y otras bandas criminales. O Colombia despierta o el psicópata se sale con la suya.
* Luis Hernando Granada C., Periodista, Publicista con más de 50 años de experiencia.
Ex subdirector de la Revista El Congreso, ex Director y colaborador de varios medios
de comunicación escritos, impresos y digitales. Autor de la Novela “El Imperio del terror”
y de los libros “¿Y cómo es la vuelta?” y “La gran farsa de la izquierda”
y Gestor Cultural del Tolima.
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