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La destrucción sería total con Cepeda

Escribe: José Gregorio Martínez*

Dos periodos consecutivos del Pacto Histórico permitirían acaparar poder y aumentar el control institucional, más aún cuando el propio candidato oficialista Iván Cepeda ha confesado sus intenciones, que van más allá de lo que el contrapeso de poderes ha permitido a Gustavo Petro.

Colombia cayó en el Democracy Index 2025 de The Economist Group a la posición 73, luego de haber estado en el puesto 60 en 2024 y en el 45 en 2020. Los pronósticos para 2026 no son alentadores. El informe advierte sobre un “alto riesgo de violencia o fraude” en 81 municipios en las próximas elecciones. Las intenciones confesas del candidato oficialista Iván Cepeda apuntan a una concentración de poder que, en caso de ganar, acercarían el país a la categoría de régimen autoritario.

En tres meses y medio termina el gobierno de Gustavo Petro y, para sus seguidores, que no se haya convertido Colombia en estos cuatro años en un régimen autoritario como el de Venezuela es argumento suficiente para espantar ese fantasma en estas elecciones, llamando a votar por el candidato del oficialista Pacto Histórico, Iván Cepeda, para dar continuidad al llamado gobierno del “cambio”. Sin embargo, que las instituciones hayan resistido un mandato de la extrema izquierda no significa que aguantarán otro de manera consecutiva. Aunque la democracia colombiana no se haya deteriorado de manera tan acelerada y evidente como en la nación vecina, la degradación progresiva ha sido inocultable y ya enciende las alarmas en importantes divisiones de investigación encargadas de ofrecer previsiones económicas e informes de riesgo país como la

Economist Intelligence Unit (EIU), de The Economist Group, donde observan con cautela los escenarios futuros.

Con Gustavo Petro en la Presidencia, la democracia colombiana retrocedió 13 puestos en la clasificación global del Democracy Index 2025 de la Economist Intelligence Unit en comparación con el año anterior. Dicho de otra manera, en la lista de 200 países evaluados, Colombia cayó a la posición 73 luego de haber estado en el puesto 60 en 2024. La variación negativa es aún más preocupante si se revisa la tabla un poco más atrás. Y es que en 2020, en plena pandemia del Covid-19, con Iván Duque en la Presidencia Colombia ocupaba una posición más favorable, al asegurarse un lugar entre las 45 mejores democracias del mundo.

Otro dato no menos preocupante tiene que ver con la puntuación, que pone a Colombia a un paso de descender de categoría. Luego de haber conseguido en 2020 una calificación de 7,13 que mantenía al país consolidado en el grupo de “democracias imperfectas” (que va de 6,0  a 7,99), en el último reporte baja a 6,04, quedando a escasas centésimas de caer a la categoría de “regímenes híbridos”, que no es más que la antesala a ser considerado un régimen autoritario. En el informe de la Economist Intelligence Unit se remarca que Colombia registra en 2025 “el descenso más pronunciado de su puntuación”.

El deterioro de la democracia colombiana con Gustavo Petro

El asesinato del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay fue el factor de mayor peso para el deterioro de la democracia colombiana el año pasado, aunque no fue el único. “Si bien el asesinato de Turbay fue el caso de mayor repercusión, 26 políticos fueron asesinados en 2025 y otros 35 sufrieron intentos de asesinato, según la Misión de Observación Electoral (MOE, organismo de control electoral colombiano). Estos ataques se produjeron en medio de un deterioro generalizado de la seguridad pública”, indica el informe, en el que también se considera otro factor, que fue el nombramiento de un general como ministro de Defensa, lo que la Economist Intelligence Unit estima que “desdibujó la línea divisoria entre el control civil y las fuerzas armadas”.

Los pronósticos para 2026 no son alentadores. El informe hace un adelanto de las observaciones para el año en curso, en el que se celebran elecciones presidenciales en tres de los países más poblados de la región: Perú, Colombia y Brasil; y el caso colombiano parece ser el que mayor preocupación despierta. “La situación de seguridad en Colombia estará en el punto de mira de los votantes. Según la MOE, 81 municipios presentan un alto riesgo de violencia o fraude, lo que supone un aumento de 65% con respecto a las elecciones generales de 2022”, se advierte en el reporte titulado: La democracia se estabiliza tras ocho años de declive. Paradójicamente, la democracia colombiana parece ir en la dirección contraria. De hecho, el promedio de la calificación de América Latina y el Caribe registró en 2025 su primera mejora en una década, al subir de 5,61 a 5,71, con 13 de los 24 países de la región mostrando avances. Colombia quedó entre los 11 restantes.

Cómo Iván Cepeda aniquilaría la democracia colombiana

El deterioro para la democracia colombiana será aún mayor si el candidato izquierdista Iván Cepeda llegara a ser electo presidente. Aunque comparte ideología y programa de gobierno con el actual mandatario, Petro se encontró con instituciones fuertes y autónomas que hicieron contrapeso a sus pretensiones autoritarias. Con su heredero en el Casa de Nariño la situación sería diferente. Y no se trata solo de que sea más radical. Se trata de la acumulación de poder y el secuestro de las instituciones que en cuatro años no era posible, pero en ocho se reducen las limitaciones constituciones para –valiéndose de la democracia– acabar con la democracia.

Dos periodos consecutivos del Pacto Histórico permitirían acaparar poder y aumentar el control institucional, más aún cuando el propio candidato oficialista ha confesado sus intenciones. Iván Cepeda llegaría con la promesa de buscas cambios estructurales y reformas profundas, incluyendo las que Gustavo Petro no logró aprobar por no haber pasado los filtros en el Congreso y en el Poder Judicial.

En un eventual gobierno de Cepeda, el Ejecutivo tendría la oportunidad de postular nuevos magistrados de la Corte Suprema y la Corte Constitucional, así como designar a miembros directivos del Banco de la República con el objetivo de influir en la política monetaria y financiera para alinearla con sus propuestas de extrema izquierda. Además, Cepeda ha propuesto eliminar el Consejo Nacional Electoral (CNE) debido a las disputas jurídicas que enfrentó su candidatura para participar en dos consultas, y ha anunciado que acabará con el Consejo de Estado, un órgano que ha sido fundamental para salvaguardar la legalidad de la administración pública y proteger los derechos de la ciudadanía frente al Estado.

La oportunidad para Venezuela dejar de ser un régimen autoritario

En contraste, la democracia venezolana podría mostrar avances mientras la colombiana retrocede si el plan de transición de tres fases presentado por Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro la madrugada del 3 de enero termina de cumplirse a cabalidad. Así lo estima la Economist Intelligence Unit en el apartado de expectativas para 2026 en la región, donde se asoma la posibilidad de que Venezuela salga el próximo año de la categoría de “régimen autoritario”.

“La administración Trump afirma que el objetivo final de su intervención en Venezuela son elecciones libres y justas, que se celebrarían tras la estabilización económica. Una transición en este sentido podría sacar a Venezuela de la categoría de régimen autoritario. Sin embargo, este proceso conlleva riesgos significativos, ya que aún no se han fijado fechas para las elecciones y las instituciones venezolanas se han politizado y degradado tras años de gobierno autoritario”, indica el informe.

Por lo pronto, Venezuela se queda con una puntuación de tan solo 2,3 sobre 10 en el índice 2025, lo que mantiene al país en el grupo de “regímenes autoritarios”, situándose entre las 41 naciones menos democráticas del mundo. Vale destacar que desde que se empezó a elaborar este índice de democracia, en 2006, Venezuela nunca ha subido de la zona autoritaria o, en el mejor de los casos, de “régimen híbrido”, adonde podría ascender en el informe de 2026 si la celebración de elecciones transparentes deja de ser una promesa y se concreta antes de finalizar este año.

* José Gregorio Martínez, Periodista venezolano dedicado a las fuentes de

Política y Economía. Editor jefe de PanAm Post. Experiencia previa en medios como NTN24, El Mundo Economía & Negocios, Diario La Verdad y Globovisión. 

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