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Estrategia electoral de Paloma Valencia desorienta a la izquierda

Escribe: José Gregorio Martínez*

Paloma Valencia oficializó el pasado jueves 12 de marzo la elección de Juan Daniel Oviedo como su fórmula vicepresidencial, tras una semana de suspenso que le sirvió de estrategia para imponer la agenda en los medios. (X)

Con la elección de Juan Daniel Oviedo como su vicepresidente, la candidata del Centro Democrático le arrebata a la izquierda la bandera de la “inclusión” por partida doble y adelanta su estrategia para conquistar el centro político en segunda vuelta. Los ataques que ha recibido de seguidores de ambos lados de la polarización que mostraban las encuestas y el repunte de su opción en las casas de apuestas demuestran que su decisión fue acertada.

La carrera por la Presidencia de Colombia acaba de empezar. Con la elección de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia se completan las duplas que aparecerán en el tarjetón para las elecciones del 31 de mayo y comienza oficialmente la campaña con una estrategia magistral por parte de la candidata del uribista Centro Democrático, que cambia todo el panorama electoral. Previamente, el izquierdista Iván Cepeda, candidato del oficialista Pacto Histórico, escogió como su compañera de fórmula a la activista indígena Aida Quilcué, mientras en la otra acera, el outsider de derecha conservadora Abelardo de la Espriella presentó al exministro José Manuel Restrepo como su candidato a vicepresidente, pero ambos –a pesar de estar polarizando las encuestas previas a las elecciones al Congreso y las consultas interpartidistas– sin el impacto mediático que logró la heredera del legado del expresidente Álvaro Uribe.

Hoy en Colombia todo el mundo habla de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo. Durante toda la semana mantuvieron un suspenso que les permitió imponer la agenda en los medios y las redes sociales. Además, esta estrategia sirvió para darle relevancia a la figura del vicepresidente, que suele considerarse en muchos casos como decorativo, y la actual funcionaria en este cargo, Francia Márquez, ha sido la mejor prueba de ello. Otro punto a favor de la dupla Valencia-Oviedo es la disrupción que logran en la escena política con un mensaje de unidad en medio de las diferencias. Esto ha hecho que se conviertan en el blanco de ataques de ambos lados. Ahora, tanto los seguidores de Cepeda como los de De la Espriella parecen haber encontrado un rival común, aunque por razones distintas. Y esto solo dará mayor visibilidad a la candidata que hasta hace una semana las encuestas ubicaban en un lejano tercer lugar con no más de 10% de intención de voto.

En casas de apuestas como la reconocida Polymarket se disparó en las últimas horas la probabilidad de que Paloma Valencia gane la Presidencia de Colombia, igualando a Cepeda y dejando muy atrás a De la Espriella. Esto explica los ataques que ha recibido de lado y lado. Los seguidores de la izquierda apelan nuevamente a la satanización del uribismo para desacreditarla y han hurgado en su árbol genealógico para endosarle responsabilidades relacionadas con las políticas de su abuelo, el conservador Guillermo León Valencia, quien fue presidente de Colombia en los años 60.

Desde la otra acera, los seguidores de la derecha conservadora ahora la llaman “progresista” por la alianza recién sellada con Oviedo, quien se autodefine ideológicamente como de centro. Y es que su candidato a vicepresidente se desempeñó como director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) durante el gobierno de Iván Duque y fue el único funcionario que Gustavo Petro mantuvo en sus inicios en el cargo. Esto lo supo aprovechar Valencia, demostrando que su gobierno será de apertura al incluir a un político con ideas distintas que sabe cómo llegar a otros votantes.

Paloma Valencia, entre símbolos y una estrategia conciliadora

La estrategia de Paloma Valencia ha desconcertado la campaña de sus dos principales rivales. Aunque Abelardo de la Espriella ha prometido apoyarla si ella pasa a segunda vuelta, el discurso conciliador de la candidata uribista con apertura al centro político fragmenta la polarización que hasta el momento le había dado resultado al abogado que se lanzó a la carrera presidencial con el rótulo del Bukele colombiano, lo que le permitió cosechar el apoyo de los sectores que se autodefinen como “la verdadera derecha”.

Por el otro lado, con la elección de Oviedo como su vicepresidente, Paloma Valencia le arrebató a la izquierda la bandera de la “inclusión”, pues su fórmula promete a Colombia la primera mujer presidente y la primera persona abiertamente gay en la Vicepresidencia, aunque en este caso por méritos propios, no por repartición de cuotas de género. Mientras ella fue la gran ganadora de las consultas del domingo con más de 3,2 millones de votos, él consiguió 1,2 millones que lo consolidaron como la revelación de la jornada en un sólido segundo lugar que estuvo incluso muy por encima de la votación que sacaron los ganadores de las otras dos consultas.

La mejor carta de Abelardo de la Espriella 

Las cartas ya están echadas. Todos los candidatos tienen escogido a su vicepresidente aunque no todos logaron el mismo efecto. Si bien la elección de José Manuel Restrepo por parte de Abelardo de la Espriella fue bien recibida por la opinión pública y representó un guiño al uribismo para tratar de arrebatarle a Paloma Valencia algunos votos de su espacio natural, su pasado como ministro de Haciendo de Iván Duque le da un perfil de tecnócrata en materia económica pero que no resulta popular, por lo que electoralmente aporta muy poco. No se puede pasar por alto que antes de su escogencia él anunció haber votado en la consulta por Paloma Valencia. Se trató de un movimiento adecuado pero con escaso impacto en las urnas.

La apuesta radical y repetida de Iván Cepeda

La fórmula de Iván Cepeda hizo más ruido, pero no de manera positiva. La izquierda volvió a apelar a la misma estrategia de hace cuatro años, cuando Gustavo Petro ofreció como un gran logro para las minorías excluidas tener en la Vicepresidencia a una mujer negra. Con la escogencia de Aida Quilcué solo se cambió el discurso afrodescendiente por el indigenista. Se trata de una apuesta radical, pero repetida, que inclina la campaña nuevamente hacia el relato de la lucha de clases y la defensa de los llamados movimientos sociales. Sin embargo, el gris desempeño de Francia Márquez en el cargo, a quien Petro invisibilizó durante toda su gestión, hizo que saltaran de inmediato las comparaciones.

La decisión fue muy cuestionada incluso por los influencers del petrismo, que esperaban una figura de mayor peso político dentro de la izquierda como la senadora María José Pizarro o la exministra Carolina Corcho. Claro está que los votantes duros de Cepeda no cambiarán de opinión por esta razón, pero ese centro político necesario para ganar en segunda vuelta y al que el candidato petrista no se acercó con su decisión –considerando que llega solo en el escenario polarizado con el uribismo– puede que sea más crítico y ponga en aprietos la continuación del proyecto de Gustavo Petro.* José Gregorio Martínez, Periodista venezolano dedicado a las fuentes de Política y Economía. Editor jefe de PanAm Post. Experiencia previa en medios como NTN24, El Mundo Economía & Negocios, Diario La Verdad y Globovisión.

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