Escribe: Luis Hernando Granada C.*.-
Mientras ellos y sus secuaces se enriquecen, el pueblo no solo se empobrece, sino que, además, tiene que entregarles su vida a los criminales del eln, las farc y otros grupos que muy pronto conformarán los “colectivos petristas”.
No se requieren conocimientos superiores o poderes especiales y menos ser brujo, chamán, parapsicólogo o adivino para haber podido predecir lo que sucedería en Colombia si un siniestro personaje de izquierda llegaba al poder.
Así lo di a conocer en mi libro “La gran farsa de la izquierda”: “Si algo me preocupa es que Colombia caiga en las garras de la mafia transnacional comunista/socialista que acaba con la libertad, la independencia, las riquezas y la paz de los pueblos.”
Cabe recordar –como lo cité en mi obra–, que “los términos izquierda y derecha –a nivel político–, surgieron en el siglo XVIII, concretamente en el año de 1789, cuando el parlamento francés sesionaba sobre el derecho a veto absoluto del rey sobre las decisiones de la asamblea”. En dicho año –1789–, Luis XVI convocó los Estados Generales, a una asamblea que incluía a la nobleza, el clero y a los plebeyos, con el objetivo de resolver la crisis financiera del país.
Los Estados Generales se convirtieron en Asamblea Nacional y declararon el inicio de la Revolución Francesa, y en 1792, la Convención Nacional abolió la monarquía francesa y Luis XVI fue acusado de traición y ejecutado en la guillotina el 21 de enero de 1793.
Desde entonces se conoce la “izquierda” y la “derecha”, dos corrientes contrarias porque mientras la derecha busca la libertad y la Democracia, la izquierda solo se ha encargado de adoctrinar, lavar cerebros y dominar la conciencia del pueblo con el cuento –o sofisma de distracción y a la vez de engaño–, de la igualdad de clases, la justa repartición de la riqueza, el exterminio de la oligarquía y la “gratuidad” de las necesidades básicas: salud, educación y vivienda.
El problema o la crisis se genera, porque la izquierda, –carente de argumentos sólidos–, se nutre, se construye y se fortalece con el secuestro, la extorsión, el boleteo, el saqueo de las riquezas, el desalojo o expropiación de tierras que les asegura copiosas riquezas y expansión del territorio para desarrollar cultivos ilícitos que les permita financiar sus mentirosas campañas y la compra del aparato judicial para infiltrar todo el andamiaje del estado: salud, obras, educación, elecciones y en fin todo el aparato estatal.
Y con todos estos desmanes, la izquierda ha sabido aprovechar las políticas del estado y se ha instruido de la mejor manera, pero no para el bien del pueblo, como ellos pregonan, sino para su propio beneficio, porque su única meta es dominar, en todos los aspectos, las vidas, el capital y hasta sus propios peones de brega –léase “mamertos”–, a quienes desprecian después de cumplir y lograr sus nefastos propósitos que no son otros que apoderarse finalmente de sus riquezas como sucedió en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Chile, Ecuador, Argentina e inclusive Colombia, país que llevan por el mismo camino.
Es que, real e independientemente de cómo actúe un movimiento populista, finalmente siempre se convierte en un pozo negro de corrupción y rencor. Y ahí es, exactamente donde estamos hoy en Colombia, debido al nefasto “gobierno” de un psicópata y genocida como Gustavo Petro.
La izquierda –como ya lo hemos podido comprobar–, solo deja a su paso muerte y miseria mientras los capos de esta mafia transnacional comunista/socialista, con sus disfraces de socialistas, comunistas y progresistas, se enriquecen y dejan a los pueblos desmantelados y con millones de muertos a su paso tal como lo registré en mi libro “La gran farsa de la izquierda”.
Hoy Colombia llora la desgracia de haber caído en las garras del socialismo, comunismo o progresismo, encarnado en un psicópata y genocida como Gustavo Petro, al cual, traidores de la patria como Ernesto Samper –disfrazado de Liberal; César Gaviria, con el mismo disfraz; Belisario Betancourt, disfrazado de Conservador y con el sello del PSDC (Partido Social Demócrata Cristiano); Juan Manuel Santos, el camarada “Chucky”, disfrazado de Liberal, y otros más, camuflados en partidos, partiditos y grupúsculos de poca monta pero de gran peligro, han hecho de las suyas y han fomentado el crimen organizado.
Por eso y por muchas razones más –convertidas en grandes peligros y amenazas–, cualquier voto que se le entregue a los candidatos de izquierda, marcaría el rumbo de la pobreza, la miseria, la expropiación, la violación y la muerte de quienes no estén de acuerdo con sus criminales planes.
Para la muestra un botón: ¿Qué hicieron Gustavo Petro, Samuel Moreno y Claudia López como alcaldes de Bogotá?… ¿Y qué han hecho y hacen siniestros personajes como el maltratador de mujeres Armando Benedetti, el “mugroso” Iván Cepeda, el comprador de los testigos falsos, el activista Gustavo Bobolivar, comandante en jefe de los vándalos de la primera línea y conductor de las guardias indígenas?… ¿Y qué han hecho todos los comunistas que han pasado por el “gobierno” Petro y han resultado involucrados en grandes escándalos?
Interesantes preguntas, pero al menos, las referentes al psicópata y genocida que hoy se encuentra en el poder, las analizaré en la próxima actualización.
* Luis Hernando Granada C., Periodista, Publicista con más de 50 años de experiencia. Ex subdirector de la Revista El Congreso, ex Director y colaborador de varios medios de comunicación escritos, impresos y digitales. Autor de la Novela “El Imperio del terror” y de los libros “¿Y cómo es la vuelta?” y “La gran farsa de la izquierda” y Gestor Cultural del Tolima.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

.
LA GRAN FARSA DE LA IZQUIERDA
.

Un libro de 288 páginas, en formato PDF, con ilustraciones que dan a conocer lo que ha sido a través de la historia, la mafia transnacional comunista/socialista, con sus trucos, patrañas y el populismo que afecta e invade a las mentes frágiles que son adoctrinadas o reclutadas, inclusive a sangre y fuego.
