Escribe: Luis Alejandro López.-
No hay duda; a pesar del avance de la tecnología, por muchas razones y desmanes de determinadas personas y colectivos, el planeta Tierra permanece bajo el imperio del terror.
El dinero y desde luego la ambición económica de muchos gobernantes, hace que la lucha no solamente sea difícil, sino que haya permeado a ciudadanos del común que se escudan en la Biblia, en la Psicología, en el misticismo y otros factores que los llevan a cometer desmanes y atropellos si ninguna consideración ni respeto hacia el prójimo.
Todo esto, llevó al autor de la novela “El Imperio del terror”, a escribir una obra que no es especulativa, que no contiene ficción y que está basada en historias narradas, vividas e investigadas durante más de 40 años, y sufridas por sus protagonistas.
Se da, por ejemplo, el caso de mujeres que, desde los 10 y 13 años, por diversos motivos empezaron a sufrir los rigores de la prostitución. Algunas fueron violadas por sus propios parientes, tíos, padrastros, abuelos y hasta vecinos; otras fueron raptadas de sus colegios y llevadas al interior de la selva o a prostíbulos en la ciudad o fuera de ella, incluso fuera del país.
Sobre esta novela, el autor manifestó: “Escucharlas de viva voz a estas víctimas, me resultó escalofriante, porque algunas de ellas, buscando futuro a través de casas de modelaje falsas, fueron abusadas en un mismo día por 20, 30 y hasta 50 hombres a cambio de unas cuantas monedas”.
A través de dichas falsas escuelas de modelaje, cayeron en la prostitución y terminaron trabajando como chicas prepago o actrices porno.
Otras –especialmente en el campo, en veredas y municipios pequeños–, fueron víctimas de las guerrillas. Al respecto dice el autor: “La mayoría de ellas, fueron secuestradas y convertidas en objeto sexual de comandantes de guerrilla o vulgares guerrilleros a los cuales los comandantes se las entregaban como premio a sus hazañas de guerra”.
Y lo más grave, es, que algunas tienen hijos, pero no atinan a saber quién podría ser el padre, “porque entre tantos polvos –como lo dijo una de ellas–, es muy difícil saber quién es el padre”.
En los prostíbulos disfrazados de casas de modelaje, la situación es más suave pero no menos denigrante y humillante porque en una noche podrían ser hasta diez y más clientes, con el agravante, que si el dueño del antro cobraba entre $200.000 a $500.000, ellas no recibían más de $50.000 por cliente. “Volarse –según me dijo una de ellas–, podría ser una alternativa, pero sin documentos y vigiladas las 24 horas del día, era toda una odisea, aunque algunas lo lograban”.
Esto y mucho más, con –pelos y señales– nos narra “El Imperio del terror”, una novela que deja entrever la carencia de autoridad y la búsqueda de la vida fácil ante la carencia de oportunidades tanto de estudio como de trabajo.
Pero el autor, en la novela no solo se refiere a la prostitución “inducida o accidentada” sino a otros desmanes, como, por ejemplo, las trampas y triquiñuelas de pastores, falsos parapsicólogos, médicos mercenarios, colectivos a través de los cuales sus “capos” solo buscan su enriquecimiento personal, sin importarles los vejámenes a los cuales recurren para lograr el dominio de sus adeptos y seguidores.
En síntesis, “El Imperio del terror” es una novela fascinante, que amarra al lector de principio a fin y que tampoco contiene ficción porque el autor duró más de 40 años siguiendo pistas, realizando investigaciones sobre diversas trampas, engaños y porquerías que realizan muchos nefastos personajes. Muchos creen que de verdad los brujos adivinan, que los pastores son seguidores de un Evangelio, que todos los médicos son honestos y que las casas de modelaje son verdaderas escuelas de formación.
Nada de eso: ¿Saben cómo adivinan los brujos?… ¿Cómo los pastores les pueden arrebatar cualquier capital a sus seguidores escudándose en la Biblia?… ¿Conocen supuestas escuelas de modelaje que pueden convertir a inocentes jóvenes en una vulgar chica prepago o actriz porno?… Todas las respuestas a estos interrogantes se encuentran en la novela “El Imperio del terror”.
Pero lo más importante de la novela, es el hecho de que cuatro hermosas jóvenes universitarias descubrieron como curaban de mentira los falsos pastores y profetas, solicitando de paso un allanamiento a la Policía para acabar con el antro.
Obviamente hay muchas historias más, como el caso de padre que le hace el amor a su propia hija y termina suicidándose cuando la descubre, luego de que ella se quitara el traje de Caperucita roja y él el del Lobo Feroz.
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