El petróleo mueve el tablero de América Latina

Escribe: Carlos Rodríguez
El repunte del petróleo vuelve a tensionar el tablero macro de América Latina. Y también empieza a poner a prueba al rally de las bolsas de la región.
La sesión de la semana anterior dejó un contraste interesante. En Nueva York, las acciones subieron tras datos que reforzaron la idea de una economía estadounidense resiliente y presiones inflacionarias algo más contenidas. El dólar retrocedió, el bitcoin recuperó terreno y el petróleo volvió a oscilar al compás de la tensión en Medio Oriente.
Para América Latina, sin embargo, la historia del día no está en Wall Street. Está en el precio del crudo. El detonante es conocido: la tensión en Medio Oriente y las interrupciones en torno al Estrecho de Ormuz han elevado la prima geopolítica del crudo. El Brent ronda los US$80 y Goldman Sachs ya contempla escenarios que podrían llevarlo a US$100 si las disrupciones persisten.
Pero el punto interesante no es el precio en sí, sino cómo ese shock se traduce en economías que dependen, para bien o para mal, del petróleo. Un informe de Morgan Stanley pone números a ese mapa desigual. Con un crudo 10% más caro, Colombia aparece como el principal beneficiado, con un impulso cercano a 0,4 puntos porcentuales al crecimiento gracias a mayores ingresos externos y fiscales.
Bloomberg Economics agrega una dosis de realismo: incluso con el petróleo cerca de US$100, el beneficio agregado para la región sería modesto. En el mejor escenario, el aumento de las exportaciones netas para seis de las principales economías rondaría los US$13.000 millones, apenas 0,2% del PIB. Es decir, suficiente para mover algunos indicadores, pero no para cambiar el rumbo de Latinoamérica.
Pero el petróleo no sólo mueve las cuentas externas. También empieza a poner a prueba a las bolsas. América Latina venía registrando su mejor arranque bursátil desde 1991, pero el repunte del crudo y la mayor aversión global al riesgo empiezan a tensar ese rally.
En otras palabras, el petróleo ha vuelto a reordenar el tablero regional. Algunos países ganan margen externo y fiscal; otros enfrentan más inflación y menos espacio para relajar tasas. Y para unas bolsas que venían de su mejor inicio en décadas, ese nuevo equilibrio global empieza a convertirse en la primera gran prueba del año.




