El más escandaloso robo del siglo

Escribe: Luis Hernando Granada C.*
De los ya desvalijados bolsillos de los trabajadores colombianos, saldrán los 32.8 billones de pesos, que, ante la falta de argumentos y políticas claras, necesitará el genocida Gustavo Petro para hacer realidad la elección de otro genocida, piojoso y mafioso como Iván Cepeda.
Pero esto es solo lo que el pueblo pagará para cubrir la “nómina” de los parásitos que se han contratado para diversas entidades públicas, pero que al final, representan votos para que la criminal izquierda siga en el poder.
Ya antes y a lo largo de más de 3.5 años de “gobierno”, el genocida ha impuestos varias reformas tributarias y gravámenes, incluso insólitos en su afán desesperado para que la mafia transnacional comunista/socialista siga haciendo de las suyas.
Tal como lo cité en mi libro “La gran farsa de la izquierda”, la derecha es mala, pero la izquierda, aparte de saquear a los pueblos, comete de manera criminal, los más descabellados genocidios al matar de hambre a los colombianos, promueve la muerte al negarles los medicamentos, y permitiendo que los grupos criminales como las farc, el eln, el clan del golfo, el tren de Aragua y otros más –que son los únicos que votarán por él–, aparte de los parásitos ya contratados, antes de entrar en vigencia la Ley de Garantías, sigan patrocinando y apoyando, a través de su ignorancia, la llegada de un nuevo genocida al poder.
¿Cuánto dinero ha despilfarrado Gustavo Petro como “presidente” de la República? Como dice el gamín: “Averígüelo Vargas”.
Sin embargo, el déficit fiscal del “gobierno” Petro se ha situado por encima de niveles inverosímiles en Colombia: En el 2023: alrededor de 4,2% del PIB; en el 2024 subió aproximadamente al 6,7% del PIB y aunque en el momento no hay cifras aproximadas, las proyecciones para 2025 están muy cerca del 7,1% del PIB según el Ministerio de Hacienda, que al igual que Petro, miente con inusitada frecuencia.
Cabe destacar, el hecho de que el gasto total supere con holgura los ingresos tributarios lo cual es señal de desequilibrio fiscal: para cerrar 2025 se registró un déficit aproximado de -6% del PIB, es decir, un promedio de 109,5 billones.
En contratación y supuestos gastos asociados, la congresista María Fernanda Cabal denunció que entre agosto 2022 y julio 2025 se firmaron 382.858 contratos de prestación de servicios con personas naturales por un total de 14,6 billones.
También en debates políticos se ha señalado –sin confirmación oficial independiente–, que el “gobierno” habría firmado decenas de miles de contratos en periodos cortos, lo que algunos críticos califican como uso excesivo de recursos o compra descarada de votos.
Lo que entristece y preocupa, es que la ejecución y el presupuesto sigue rezagado. A pesar del alto déficit, el “gobierno” ha tenido niveles de ejecución presupuestal bajos en varios sectores como Transporte, Presidencia de la República y Registraduría, solo hasta finales de 2025, lo cual indica gastos comprometidos pero no necesariamente ejecutados, lo que algunos analistas interpretan como falta de eficiencia en uso de recursos.
El rezago presupuestal que pasará a 2026 se estimó en unos COP 40,8 billones, según la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif).
¿Y qué pasa con la deuda pública? La deuda pública de Colombia ha aumentado durante este “gobierno”, con cifras estimadas por analistas y organismos multilaterales en torno o por encima del 60% del PIB.
Si hablamos de escándalos, estos no son artificiales ni “inventados” como descaradamente lo ha sostenido la izquierda comunista que nos gobierna. El escándalo de la UNGRD –léase compra de carro tanques–, es uno de los casos de corrupción más mediáticos del periodo: se transfirieron 1.400 millones para la compra de estos vehículos y habría indicios de sobrecostos, aunque la investigación sigue, como siempre, en curso.
Colombia, un país inmensamente rico, está siendo saqueado cada día por el genocida “presidente” y las “ias” y entes de control poco hacen, al igual que un Congreso corrupto y arrodillado a la mafia, han hecho lo pertinente, con decisión y en beneficio del pueblo que los elige para que llenen sus bolsillos.
Y aun así, lo peor está por venir; el fraude está listo y solo nuestro patrono, el Sagrado Corazón de Jesús, nos podría salvar de la hecatombe, porque el populismo de Petro, encanta a los incautos, a los ingenuos, a los que lamentablemente, a cambio de unas cuantas monedas, creen en el cambio señalado por la mafia transnacional comunista/socialista.* Luis Hernando Granada C., Periodista, Publicista con más de 50 años de experiencia. Ex subdirector de la Revista El Congreso, ex Director y colaborador de varios medios de comunicación escritos, impresos y digitales. Autor de la Novela “El Imperio del terror” y de los libros “¿Y cómo es la vuelta?” y “La gran farsa de la izquierda” y Gestor Cultural del Tolima.