El ángel que se escapó de Visión Tolima

In memoriam de Luis Hernando Granada C.*
Falleció el pasado viernes 13 de febrero en la ciudad de Ibagué, Sonia Rocío Prieto Segura, Asistente de Dirección de este medio, auxiliar de vuelo en todas mis actividades periodísticas y “ladrona” de mi corazón.
Tal como lo registró gráficamente su sobrina Valentina Ramírez Prieto, la mayoría de sus familiares y el mismo sacerdote que ofició la misa de despedida, Sonia Rocío fue un ángel; un ángel de los cuales quedan muy pocos en un mundo tan corrupto, egoísta y miserable como el que habitamos.
Sonia Rocío fue el mejor “vástago” de la unión entre don Pablo Emilio Prieto y María Benilda Segura. Y fue diminuta de estatura, pero grande y firme en su personalidad, que tal como dicen muchos –y me incluyo–, no vivió para ella sino para los demás.


Pero bueno, como un sentido homenaje, quiero permitirme hacer una breve remembranza de cómo llegó Sonia Rocío a mi vida: El 2 de marzo de 1980, me presenté a atender la invitación que me había formulado algunos amigos, para manejar la publicidad de un grupo financiero. Y claro, allí estaba ella porque era la secretaria de quienes me iban a contratar: formal, amable, diligente, me anunció, fui contratado y ahí empezó una bonita amistad; una amistad entre compañeros de trabajo, pero que muy a hurtadillas, llevaba implícita, la semilla del amor, que, tras una salida y otra, dio sus frutos. Sabiamente me había “tendido la trampa” y me envolvió en las redes del amor… Y esa “telaraña” era tan fuerte, que no pude escapar. ¿Y qué? Yo tampoco quería escapar, porque apartándome del tema del amor, vino el apoyo y el acompañamiento de todos los pasos que daba en mi vida profesional. Yo debía ir a visitar los medios, principalmente El Bogotano, El Espacio, la Revista Vea y algunas emisoras. Luego vino, por parte del mismo grupo, la creación de un periódico del cual fui “el hombre orquesta”: Director, Redactor, Corrector de estilo y de prueba y diseñador. Ella –Sonia Roció–, se interesó por el diseño de la publicación. Recuerdo que el primer PC que compramos fue uno monocromático y con tarjeta Hércules (historia sagrada).
El avance que necesitábamos, la llevó entonces a conocer los nuevos sistemas dedigitación: la Baby Composser, la Composser y el Sistema de perfoverificación IBM. Era algo complicado, pero a Sonia Rocío nada le quedaba grande. Superada la digitación, se enfrentó, –antes de la evolución de los tiempos–, a la antigua fotomecánica, al cuarto oscuro, al PMT, al retoque fotográfico con la correspondiente edición y a otros métodos requeridos para lograr la terminación del producto: periódicos, revistas, folletos, etc. Por cosas del destino el periódico se acabó y como la vida debe continuar, empezamos a trabajar por nuestra cuenta.
Iba de un lado a otro, siempre junto a mí, acompañándome a las emisoras, a los medios; y en ese ir y venir, se me ofreció la subdirección de la revista del Congreso, y también allí estuvo ella, porque se dedicó al diseño de la revista. Pero como los políticos no pagan, tuve que renunciar.
Luego de esa amarga aventura, surgió la idea de crear y realizar una revista por la misma línea, pero por mal manejo administrativo, se fracasó en el intento. No obstante, la independencia, aunque riesgosa, debía continuar y cuando creé y registré la empresa “Pluma & Genios”, y aunque esta era unipersonal, Sonia Rocío seguía siendo mi mano derecha, el “ángel” que visualizaba acciones positivas o peligrosas; el “ángel” que leía y corregía mis libretos para radio o los textos o artículos que me encomendaban.
La vida seguía y alguien en el 2003, me propuso hacer un periódico para el sur de Ibagué. Salió un medio que en su momento se llamó “Visión del sur”, que cubría básicamente los barrios del sur de Ibagué, pero el éxito nos acompañó y ese medio con periodicidad mensual, de 16 páginas y en formato tabloide, registró unos cambios importantes y positivos, porque por sugerencia de algunos políticos de la época como el alcalde de Ibagué Rubén Darío Rodríguez Góngora, los Diputados Ángel María Gaitán y Ángel Marín, los concejales Jhon Esper Toledo y Linda Esperanza Perdomo, entre otros importantes personajes de la ciudad y contando con el apoyo publicitario, en ese entonces de Enertolima, Los Olivos, Velotax, Infiibagué y otras destacadas empresas cuyos nombres se me escapan. Y ese medio, que solo era para el sur de Ibagué, se convirtió en Visión Tolima y su contenido editorial se amplió a noticias y temas de todo el Tolima, incluyendo, además, noticias nacionales e internacionales con el apoyo de algunas agencias de noticias internacionales y nacionales, como Bloomberg Line, AFP, Asociated Press, PanAmpost y otras más, para brindar la mejor información. En ese entonces y ante los avances, el “ángel” prácticamente ejercía como Sub directora del medio, seleccionando y organizando información, digitando entrevistas y desde luego mis artículos.
Y todo iba bien hasta que empecé a perder la visión y no pude volver a salir a realizar lo propio de un Director de medios, porque visualmente, gracias a la diligencia del servicio de salud en Colombia, quedé visualmente en ceros y Visión Tolima empezó a flaquear, pero el “ángel” seguí ahí; me prestó sus ojos, me llevaba y me traía, me ayudaba en las entrevistas, digitaba de mi grabadora los textos y seguía diseñando y prácticamente al frente de todo.
Luego –igualmente por la diligencia del servicio de salud–, y por errores de los “científicos” de la salud, perdí una pierna. Fue duro, trágico, inesperado, pero el “ángel” seguí ahí, a mi lado; me prestó sus piernas y con la dulzura que la caracterizaba, me levantó el ánimo.
A regañadientes acepté, pero llegó la era digital y los cambios eran más que indispensables. Los medios pasaron a ser digitales y con la ayuda de varios ingenieros amigos y la verraquera del “ángel”, se inició una nueva era, la digital. El periódico físico o impreso desapareció e ingresó a la era digital. Esos cambios implicaban, actualizarse en conocimientos, comprar equipos más avanzados y estudiar programas como Page Maker, Corel Draw y otros más. Pero para el “ángel” fue como estrenar un muñeco nuevo. Hubo confusión al principio, pero como guerreros, no sucumbimos porque nos dimos “mañas” y lo logramos.
En octubre del 2025 Visión Tolima cumplió 22 años, tiempo durante el cual, Sonia Rocío, el “ángel” me acompañó y lo hizo con entereza hasta que fue hospitalizada en el “Templo de la Muerte” el 25 de diciembre pasado.
Aquí debo hacer un paréntesis, porque el padre del “ángel”, le adjudicó el vocablo de “la flor del trabajo”, dizque porque era perezosa y no le gustaba hacer nada. Raro, muy raro, porque, motivada por las circunstancias o por la obligación moral de ayudar a un discapacitado, fue diligente, enérgica y hasta algo agresivo cuando requería o necesitaba algo.
Eso de “la flor del trabajo” no aplicaba en el caso de Sonia Rocío porque no solo se colocó al frente de la página sino de otros trabajos editoriales que recibíamos, incluyendo la digitación, corrección y diseño de mis tres libros.
En síntesis, fueron 45 años de lucha compartida entre trabajos y amores; amores que a veces flaqueaban porque, astrológicamente deduciendo, la compatibilidad entre una hija de Virgo, signo regido por el planeta Tierra y un hijo de Aries, regido por Marte, no es que sea muy adaptable. Pero pienso que la inteligencia, ligada al amor, hicieron posibles entre ligaras lluvias, cálidos días de sol y tormentas borrascosas, la convivencia por 45 años, y hubiera podido durar más si el Padre Celestial no se la hubiera llevado a trabajar por Él.
45 años de vida en común; 45 años de viajes, a veces de trabajo y en ocasiones por placer y diversión; 45 años compartiendo música, cosas, pequeños detalles y discutiendo a veces porque los gustos no eran los mismos; 45 años donde no faltaron las discusiones y hasta los ataques con sartén en mano.
¿Qué hizo posible todo eso? En primer lugar, el amor y de paso, el hecho de haber aplicado el dicho de que es ridículo decir “te amo” si en realidad no se demuestra. Porque decir “te amo” es muy fácil, pero demostrarlo pocos lo logran. Decir “te amo”, sin de verdad sentirlo y demostrarlo, es como decir “lo siento” o le “doy mi más sentido pésame”, cuando realmente, en vida a esa persona que falleció y a sus familiares se les hizo daño de la manera más cínica y descarada.
Mi amigo Ludwig van Beethoven, acuñó la frase: “Si vas a romper el silencio, que sea para mejorarlo”. Y en español, o en boca de mi santa madre: “Si vas a abrir la jeta para decir estupideces o sandeces, mejor quédate callado”.
Sabias frases con las cuales me despido, presentando mis disculpas en el caso de que algunas de estas palabras ofendan a cualquiera, pero en la academia me enseñaron, que como Periodistas o Escritores, debemos decir lo que sentimos, lo que pensamos y veamos.
Eso hago yo y haré hasta que mi “ángel” me llame a hacerle compañía.
Paz en la eternidad, “ángel mío”.
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RECESO OBLIGATOPRIO
En mi calidad de Director y propietario de este sitio, me permito informar, que no solo por el duelo que nos embarga por el fallecimiento de Sonia Rocío Prieto Segura, mi Asistente y por otros factores técnicos (claves, contraseñas y demás, que debemos extraer del celular donde ella celosamente guardaba todo) este sitio www.visiontolima.com al igual que el blog https://literatosenlinea.blogspot.com/ entran en un receso obligado.
No será por mucho tiempo, pero de antemano, quiero agradecerles su colaboración y su comprensión, agradeciendo de antemano todos los mensajes de condolencia recibidos.
* Luis Hernando Granada C., Periodista, Publicista con más de 50 años de experiencia. Ex subdirector de la Revista El Congreso, ex Director y colaborador de varios medios de comunicación escritos, impresos y digitales. Autor de la Novela “El Imperio del terror” y de los libros “¿Y cómo es la vuelta?” y “La gran farsa de la izquierda” y Gestor Cultural del Tolima.




