Opinión

China instala entrenamiento policial en países pobres

Escribe: Gabriela Moreno*

PIE DE FOTO: El entrenamiento policial que China exporta al Pacífico con su “equipo de enlace” incluye espionaje vecinal. Esto hace parte de la intromisión, invasión y explotación de países pobres a los cuales la China comunista les presta dinero para luego embargarlos.

China contabiliza al menos 900 sesiones sobre terrorismo, disturbios y fronteras en 138 países contabiliza en las últimas dos décadas, según cifras de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional difundidas por The New York Times.

Las naciones más débiles de África, el sudeste asiático y Asia Central son el discreto foco de China para su expansión geopolítica fuera de su zona de influencia tradicional. En ellas el régimen comunista de Xi Jinping comenzó a ofrecer el entrenamiento policial de Pekín, basado en control estatal, a cambio de negocios forestales y mineros.

China contabiliza al menos 900 sesiones sobre terrorismo, disturbios y fronteras en 138 países y contabiliza en las últimas dos décadas, según cifras de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional difundidas por The New York Times.

La cifra traduce una intención: “China está intentando redefinir los estándares de lo que es la seguridad global” asegura Sheena Chestnut Greitens, politóloga de la Universidad de Texas en Austin y una de las autoras del informe Carnegie.

Las comunidades del Pacífico se posicionan como enclaves de esta formación que plantea registrar en tarjetas a cada habitante con nombre, dirección, fechas de nacimiento, huellas dactilares y palmares.

Los agentes chinos son parte de las fuerzas policiales de la República Centroafricana y de las naciones insulares del Pacífico de Vanuatu y Kiribati, que en 2016 aprendieron a intimidar y asesinar a rivales políticos del entonces presidente Jacob Zuma. “Esto permite a China presentar su sistema como un éxito en materia de seguridad pública, en lugar de un fracaso en materia de derechos humanos”, dijo Greitens.

La exportación de Fengqiao

El sistema de entrenamiento policial que China exporta al Pacífico con su “equipo de enlace” se llama “Experiencia Fengqiao”, en alusión a la ciudad que incentivó al espionaje vecinal para erradicar a los enemigos políticos.

En China, el sistema de “gobierno de base” exige que la policía supervise los complejos de departamentos urbanos, que son diferenciados con un código de color en señal del riesgo de sus ocupantes representan para la seguridad. También requisan los hogares de grupos minoritarios como los tibetanos y los uigures, a quienes no sólo les recolectan sus datos biométricos, sino toman muestras de ADN, escanean sus iris y patrones de voz.

Todo ello deriva en un monitoreo de los desplazamientos dentro del país mediante la red de cámaras de vigilancia estatal, equipadas con software de inteligencia artificial.

Islas Salomón presa del modelo policial chino

El entrenamiento policial de China ya operó con discreción en terreno ajeno: las Islas Salomón. En este archipiélago de sólo 724 mil habitantes al este de Australia y a casi 4.800 kilómetros de Pekín, los oficiales del régimen de Xi no son extraños.

En los últimos tres años, los uniformados controlaron cada movimiento en la comunidad de Fighter One en Honiara, incluso, el consumo de “kwaso”, un licor casero elaborado con nuez de betel, en las áreas comunes de la aldea.

La firma de un pacto de seguridad entre Xi y el entonces primer ministro de Islas Salomón, Manasseh Sogavare, en 2022, para combatir “graves amenazas internas”, los habilitó. Si bien los términos del acuerdo permanecen bajo reserva, extractos filtrados revelan que Islas Salomón puede solicitar a China el envío de “policía, policía armada, personal militar y otras fuerzas del orden y armadas” para restablecer el orden social e incluso, proteger al personal y los proyectos chinos en el país.

La ruptura de las relaciones diplomáticas de Islas Salomón con Taiwán condujo a esta cercanía con Xi que ninguno de los cuestionamientos emitidos por las islas Guadalcanal y Malaita, por el impacto sobre sus vínculos agrícolas y médicos con Taiwán pudo impedir.

Apoyo financiero como manipulación

China esquivó cualquier intento de veto a la instalación de su entrenamiento policial fuera de Pekín con una estrategia conocida. El régimen de Xi Jinping entregó apoyo financiero, comercial e inversión a largo plazo a cambio de la implementación. El caso de Islas Salomón lo demuestra.

Las donaciones de equipos antidisturbios valorados en 1,5 millones de dólares, llegaron de inmediato mediante kits de chalecos antibalas, escudos, cascos, trajes y guantes resistentes a las puñaladas. Por otros 400 mil dólares, suministró dos lanchas policiales rápidas y material para abrir un laboratorio de autopsias forenses.


En paralelo, la policía china entrenó a la policía local en el uso de porras y horquillas antidisturbios, una herramienta utilizada en China para inmovilizar a un sospechoso.

Nada fue ni ha sido gratis. Empresas chinas de minería y maderase quedan con el 90% de la producción de troncos tropicales de Islas Salomón y utilizan puertos ilegales para evadir impuestos aduaneros. A ello se agrega que la estatal China Civil Engineering Construction Corporation asumió la construcción del puerto internacional de la capital, Honiara, estimada en 170 millones de dólares.

El desequilibrio provocó advertencias desde el Instituto Australiano de Política Estratégica. Para la instancia, hay un “riesgo de que las Islas Salomón se conviertan en un campo de pruebas para prácticas autoritarias bajo el pretexto de servicio comunitario”.

Próximos destinos de policías chinos en el extranjero

Vietnam desestima las alarmas. Es el próximo destino de la policía china luego del comunista To Lam convertirse en presidente en febrero y anunciar que su administración se comprometió a trabajar estrechamente con China para salvaguardar la “seguridad política”. Además, Camboya comenzó en abril con Xi Jinping una cooperación bilateral para “resistir la infiltración externa” y prevenir las “revoluciones de colores”, que para Pekín equivalen a complots respaldados por Occidente para desestabilizar el régimen de partido único.

Ambos gobiernos desestiman que los policías chinos designados sufren infecciones de mosquitos, ciempiés, ratas y cucarachas durante sus misiones, mientras la alimentación sólo incluye pan, galletas y yuca de producción local.

Xi Jinping celebra las alianzas. Le sirven a su interés de expansión que se estanca en Islas Salomón ante la llegada del opositor Matthew Wale como primer ministro, sin intenciones de continuar el acuerdo de seguridad que suscribió su antecesor, Jeremiah Manele.

* Gabriela Moreno, Periodista venezolana residenciada en Chile. Egresada de la Universidad del Zulia. Experiencia como editora y productora de contenidos para medios impresos y digitales con énfasis en las fuentes de política e internacional. 

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