Escribe: Tatiana Asprilla.-
La fiebre amarilla sigue causando alarma en el departamento del Tolima, donde el aumento de casos y las muertes asociadas han puesto en alerta a las autoridades sanitarias. Con más de 10 muertes confirmadas y cerca de 30 personas infectadas, la situación requiere una respuesta inmediata. Las autoridades han intensificado las acciones preventivas y de control, poniendo especial énfasis en la vacunación para frenar la propagación del virus. La situación de emergencia ha llevado a tomar medidas preventivas de gran alcance, especialmente en los municipios más afectados por el brote.
Según el informe del Instituto Nacional de Salud, los contagios no han cesado desde finales de 2024, lo que obligó a las autoridades a tomar medidas urgentes. “Esta no es una problemática que esté en 14 o en los cinco municipios en los que tenemos el brote, es una problemática que tenemos en todo el departamento. Al actualizar el número de casos a hoy tenemos 29 confirmados. Del 2024 son 13 casos con seis mortalidades y de este 2025 tenemos 16 casos con seis mortalidades”, explicó Katherine Rengifo, secretaria de Salud del Tolima.
El incremento de casos en enero de 2025 fue un nuevo golpe para las autoridades que ya se enfrentaban a la crisis sanitaria desde finales de 2024. La fiebre amarilla, transmitida por mosquitos, afecta principalmente a las zonas selváticas y rurales, donde los vectores tienen mayor presencia.
Zonas más afectadas y medidas de contención
Los contagios se han concentrado en municipios cercanos al Bosque de Galilea, especialmente en localidades como Villarrica, Cunday, Prado y Purificación. En estas áreas, las autoridades han establecido un cerco epidemiológico para contener la propagación del virus y evitar que llegue a otros municipios cercanos.
A pesar de que Dolores no ha reportado casos, se ha incluido en el cerco epidemiológico debido a su proximidad a las zonas de riesgo. La situación se mantiene bajo control en términos de propagación, pero las autoridades siguen en alerta máxima, pues la fiebre amarilla selvática sigue siendo un reto importante para el sistema de salud local.
Refuerzo de la vacunación y acceso a la inmunización
Ante el creciente número de casos y muertes, el gobierno local ha intensificado las campañas de vacunación, especialmente en las zonas rurales y en los municipios más cercanos al foco del brote. Se han habilitado puntos estratégicos de vacunación en áreas de difícil acceso para garantizar que la población reciba la inmunización a tiempo.“El objetivo es que todas las personas, especialmente aquellas que viven en áreas de alto riesgo o que planean viajar a ellas, estén protegidas. La vacunación es la medida más efectiva para prevenir los efectos graves de la fiebre amarilla”, señaló Rengifo.
Además de la vacunación, se han implementado programas de vigilancia activa en la comunidad para detectar posibles nuevos casos y evitar la propagación de la enfermedad. El control de los vectores, en este caso los mosquitos que transmiten el virus, también es parte integral de las acciones de prevención.
La importancia de la prevención en zonas de riesgo
A pesar de los esfuerzos por contener el brote, las autoridades del Tolima han enfatizado la importancia de la prevención, especialmente en las zonas más afectadas. Se hace un llamado a la población para que se vacune y siga las recomendaciones de salud pública para evitar el contagio. La fiebre amarilla puede ser mortal si no se trata a tiempo, y la mejor manera de prevenirla es a través de la vacunación.
T. Actualidad
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