Escribe: Marcelo Duclos*.-
Los que están fustigando a María Corina Machado (a la que equiparan con Henrique Capriles o Juan Guaidó), consideran que es necesario una “derecha real” y no una socialdemocracia cómplice. Pero el debate a estas alturas no es ideológico. Es de estrategia y militar. (Archivo)
Ante lo que por ahora es una perpetuación del régimen chavista, algunos oportunistas aprovechan para posicionarse como la “verdadera oposición”. Aquí explicamos por qué se trata de un engaño
A pesar de haber perdido las elecciones, la dictadura chavista con Nicolás Maduro y Diosdado Cabello sigue allí. ¿Más débil y aislada que nunca? Sí, claro. Pero sigue allí.
Aunque María Corina Machado y Edmundo González Urrutia prometieron que el presidente electo se estaría juramentando en Caracas, esto no pudo suceder. La dictadura, completamente acorralada, apeló a todo lo imaginable (y predecible) para que esto no sucediera: cerró el espacio aéreo y bloqueó las fronteras terrestres.
Si algo de responsabilidad le cabe a la jefa de la oposición y al ganador de las elecciones es la ingenuidad de haber creído que la dictadura podía haber obrado de manera diferente. Como esto era absolutamente imaginable, lo único que dice la especulación es que ambos contaron con alguna información de un supuesto quiebre interno en el régimen que no sucedió. Al menos por ahora.
El nuevo desengaño vino de la mano de un coordinado ataque en redes sociales en contra de Machado y González Urrutia, a los que unos personajes que se adjudican el título de “verdadera derecha” intentan perjudicar frente a la opinión pública con el calificativo de “opoficción”, que acuñó uno y, de manera orquestada, han repetido los otros. Curiosamente, los que pretenden posicionarse como una nueva alternativa opositora al chavismo están siendo replicados por los mismos chavistas, que utilizan estas cuestiones para tratar de afectar la imagen de la líder de la oposición y al ganador de las elecciones de julio.
Más allá de lo que queda a la interpretación de cada uno sobre la evidente intencionalidad de estos personajes que acaban de irrumpir en el micromundo tuitero, sí es necesario un análisis sobre la crítica que se le hace a María Corina y la propuesta que emana de toda esta situación.
Los que están fustigando a Machado (a la que equiparan con Henrique Capriles o Juan Guaidó), consideran que es necesario una “derecha real” y no una socialdemocracia cómplice. Esta cuestión requiere repasar un par de datos importantes.
La gran mayoría del electorado venezolano cometió dos suicidios, de los que todavía no puede salir. No solamente el día que votaron por Hugo Chávez en 1998. Igual de nocivo fue lo que hicieron en 2012, cuando en las internas de la oposición, muy poca gente votó por María Corina Machado, triunfando cómodamente Henrique Capriles. Sin embargo, el fracaso de este proceso es visto por los derechistas recientes como una cuestión “ideológica”.
El problema de Capriles no es que era socialdemócrata. El problema es que se arregló con el régimen. Está claro que el que lea estas palabras y conozca a su autor comprende que nada más lejos de mis posiciones está la socialdemocracia. Pero, el momento en que la dictadura se consolida, tuvo más que ver con un espurio arreglo con el chavismo y no con una sintonía ideológica entre la socialdemocracia y el socialismo chavista.
Es más, seguirle diciendo “socialista” al régimen es otro dislate. Se trata de una narcodictadura pura y dura que fundió al país con la receta socialista y que volvió a llenar las góndolas de los supermercados de la mano de la liberación de los precios y las sociedades con empresarios inescrupulosos. Hoy en Venezuela hay un problema que requiere una solución militar externa e interna. No es aplicable la analogía del fracaso de Mauricio Macri y el éxito de Javier Milei, donde sí hay una cuestión de determinación política y de ideas superadoras. Lamentablemente, la instancia ideológica y de propuesta electoral, está absolutamente acabada.
Al ver que el régimen se mantiene apoltronado, puede que la conclusión inevitable sea que ya estaba agotada la instancia político electoral para 2024, ya que Maduro no pensaba irse a ningún lado, bajo ningún punto de vista.
Resulta inverosímil alegar que todo se reduce a la equivocada posición de María Corina Machado ante la ley de desarme civil hace más de una década, lo que, lógicamente fue un grave error. De haber tenido otra posición en lo individual, el régimen hubiera conseguido igualmente el objetivo.
¿Se le puede pedir a María Corina Machado más de lo que ha hecho? El sentido común indica que no. Planteó la necesidad del “capitalismo popular” para sacar al país del socialismo de Chávez y los opositores venezolanos la despreciaron para terminar votando por Capriles. En esa instancia, la discusión ideológica sí era importante. No obstante, como dijimos, el problema del “exlíder opositor” no fue su socialdemocracia en sangre, sino su capitulación ante el régimen, al reconocerles una elección que había ganado, en el marco de un misterio que algún día se develará.
Apelar a un asunto ideológico para posicionarse como los nuevos líderes opositores en el exilio, si no es por sociedad con el régimen, es por onanismo y egocentrismo. De nada sirve enfrascarse en argumentos irrisorios como la posición ante el aborto y el “lobby” LGTB. Increíblemente, gente bien intencionada se está comprando este buzón.
Hoy, la única salida que tiene Venezuela es el golpe de KO al régimen, que tiene que ser coordinado con colaboración externa, forzando la complicidad de elementos internos que traicionen a Maduro. En este sentido, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, al ser los que, al menos, pueden mostrar las actas del triunfo electoral, son los que más posibilidades tienen de conseguirlo. ¿Qué sentido tiene boicotearlos? Si alguien planea reemplazarlos para tratar de conseguir los objetivos, lo único que logrará será un claro retroceso, ya que no poseerá el reconocimiento institucional internacional que sí tienen hoy Machado y González.
¿A qué apuntan realmente? El debate ya no es ideológico. Es de estrategia y militar. El que no lo entiende, está mirando otra película.
* Marcelo Duclos, nació en Buenos Aires en 1981, estudió periodismo en TEA y cursó la maestría de Ciencias Políticas y Economía en Eseade. Excolumnista de opinión invitado de Perfil, Infobae, entre otros medios. Fue productor de POP Radio y encargado de noticias, docente de Estructura Económica Mundial y responsable de comunicación de la F. Naumann entre 2010 y 2022. Aficionado a la gastronomía, el mundo del vino y actualmente estudiante de sommelier. Músico y coleccionista de Queen.
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